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Generalmente
la blefaroplastia se toma de una a tres horas dependiendo del
grado de la cirugía. Si se va a trabajar en los cuatro
párpados el cirujano probablemente comience con los párpados
superiores primero y después los inferiores.
En
un procedimiento típico, el cirujano hace incisiones que
siguen las líneas naturales de sus párpados: los
pliegues de sus párpados superiores y justo por debajo
de las pestañas en el párpado inferior. Las incisiones
se pueden extender hacia las patas de gallo o líneas que
se forman al sonreír en las esquinas exteriores de sus
ojos. Trabajando por medio de estas incisiones su cirujano separa
la piel de del tejido grasoso interno y del músculo, extrae
la grasa excesiva y generalmente corta la piel y músculos
caídos. Posteriormente se cierran las incisiones con suturas
muy finas.
Si
tiene una bolsa de grasa por debajo de los párpados inferiores
pero no es necesario extraer la piel es probable que su cirujano
realice una blefaroplastia transconjuntival. En este procedimiento
la incisión se hace por dentro del párpado inferior
sin dejar ninguna cicatriz visible. Esta se realiza generalmente
en pacientes más jóvenes que tienen la piel más
gruesa y más elástica.
La cicatrización
es un proceso gradual y las cicatrices podrán permanecer
ligeramente de color rosa por seis meses o más después
de la cirugía. Sin embargo, posteriormente van desapareciendo
teniendo la apariencia de una delgada línea blanca la
cual es casi invisible.
Por otro
lado, los resultados positivos de la cirugía del párpado
como lo son una apariencia más alerta y juvenil durarán
por años. Para muchas personas estos resultados son permanentes.
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